20 de abril de 2016

Impresiones pre-prácticas.

Si hace años me hubiesen preguntado ¿cómo te ves de “mayor”? aseguro que jamás hubiese contestado “recepcionista de hotel”. Yo que sé, yo soy de esas personas que siempre ha querido dedicarse a probar sofás, camas, ser rico, astronauta, o con suerte, pero la vida ha dado algunas vueltas y ha querido ponerme detrás de un mostrador cara al público. 

El mundo de la hostelería jamás ha sido uno de mis puntos fuertes, pero aquí me tenéis, con 21 años, midiendo 1’68m, pesando 50 kg, despertándome a las 8 de la mañana y volviendo a las 20h de la noche, con suerte.
He de decir que esto va a acabar pronto, el lunes 25 comenzaré con mi primer día de prácticas en un pequeño hostal en el casco antiguo de la cuidad en la que vivo, y a decir verdad, estoy que me cago encima. 


La inseguridad no es tampoco, al igual que la hostelería, uno de mis puntos fuertes, pero he de decir que los primeros días de prácticas siempre dan un poco de miedito.
Aquí es donde usamos ese odioso “y si…”: ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si no le gusto al jefe/jefa? ¿Y si me viene un cliente “difícil”? ¿Y si me quedo dormido el primer día de prácticas? ¿Y si tengo que hacer cosas que no sé? ¿Y si les caigo mal? ¿Y si me caen mal? ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si…?

La parte positiva de esto (por mucho que nos cueste, siempre hay parte positiva de todo), es que ya conozco el hostal, conozco los puntos fuertes, los puntos débiles y lo más importante es que conozco mis puntos fuertes y mis puntos débiles. 

He aquí, mis impresiones pre-prácticas. ¿Cómo seguirán? El próximo día habrá más, y quizás, mejor.

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